Introducción

Todas las personas somos seres sociales por naturaleza: para desarrollarnos plenamente necesitamos relacionarnos con nuestros semejantes. Primero en la familia, después en la escuela y, a medida que crecemos nos integramos a distintos grupos. Así vamos aprendiendo a convivir, es decir, a vivir en compañía de los otros. Para ello debemos aprender aceptar y respetar a los demás con sus diferencias, considerando que la tolerancia es un valor fundamental de la convivencia.
La tolerancia es la forma de ser que permite ponerse en el lugar del otro, entender sus conductas y vivir la diversidad como una situación de normalidad. Es otorgar a las creencias, costumbres, maneras de pensar y vivir de los demás la misma importancia que a las propias, aunque no se coincida con ellas.
Educar para la tolerancia significa, además, identificar prácticas que por ser contrarias a la dignidad humana no merecen tolerarse. No es hacer concesiones pero tampoco es ser indiferente.